martes, 15 de marzo de 2011

Más que en la garganta



Las grietas de las yemas de los dedos 

son laberintos que nos alejan 

de la naturaleza humana. 

Aunque nos hacen no ser fantasmas 

no nos unen a los átomos del cuerpo. 

Son circunstancias contingentes, 

como si te viese correr perdida 

por alguna playa de marzo 

y mi sangre se hiciese más espesa, 

o como si te viese morir 

en la silla eléctrica sin que mis neuronas 

no parasen de hervir ira. 



Afortunadamente, muchacha de piel clara, 

el viento es favorable y marzo durará un suspiro, 

sopla el Viento de Levante 

y mi sangre pronto fluirá ligera por su fuerza. 

Mis dedos podrán sentir el fuego 

-que se me mete en las entrañas- 

de una vida en juventud apasionada, 

tan rebelde como la primavera. 

Tocarán una piel, unos muslos, unos brazos 

tersos, arrogantes y presuntuosos, 

pero sobre todo, de una juventud libre, 

sin nudos más que en la garganta.

domingo, 13 de marzo de 2011

Se crea ese ruido



Amenazan unos ojos 

de colores aún sin madurar: 

lluvias de agosto, 

primaveras truncadas por la noche, 

pies descalzos 

y trenes de ida y vuelta. 



El acordeonista de la plaza Mayor 

espera impaciente ofreciendo 

plegarias al verano, maldiciendo nubes. 

La procesión de coches mojados 

es el funeral por un abril 

que aún no ha nacido. 



La realidad parece música antigua 

con el susurro una aguja que se clava, 

hipnotizan con su espiral 

las hendiduras del disco.

Se crea ese ruido que da belleza, 

como la lluvia rompiendo en el asfalto.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Amantes



Nada más fiero e insumiso 

más sucio y deshonesto, 

más lúbrico y dispuesto 

más felino y más preciso. 



Nada más ciego e instintivo 

más voluble y pervertible, 

más violento y corruptible 

más atroz, más primitivo. 



Nada más caliente e inquietante 

más húmedo y obsceno, 

más salvaje y más veneno 

que la mente de un amante.

lunes, 7 de marzo de 2011

Crepitar



La chica desnuda que comía peces vivos 

se queda sin ver el mar, 

sin oler el óxido de las vías del tren 

una tarde enmascarada de domingo. 

Recuerda en su camisa 

el sabor de un cuerpo joven, 

el perfume de una habitación en llamas 

al amanecer de un lunes. 

La chica que se pinta las uñas 

mira la botella vacía desde su cama, 

piensa el dulce néctar amargo 

en el borde de sus labios, 

en los tendones de su cuello 

imagina el verbo crepitar.

jueves, 3 de marzo de 2011

Tábula rasa



Y después de todo, 

nos da igual el color del prisma 

y la ondulación magnética del latido, 

también la cadena de los pies 

a tu cintura, no importa

ni la jaula ni la naturaleza del animal. 



El veneno en el azúcar es sobredosis

perenne, como la flor de almendro 

en el ártico desierto, 

pero tu aurora es arena virgen 

de una playa que hierve, 

de una realidad sin ser moldeada. 



Tú sólo eres un boceto 

que se plasma por un segundo 

en la tábula rasa, 

eres el fotograma universal 

del clímax de un beso 

proyectado en la pantalla.