miércoles, 20 de octubre de 2010

Asaltar los bancos de los parques

Dicen de asaltar, las piernas valientes

colegialas, los bancos de los parques,

también los hospitales de campaña

de las avenidas, con heridas remendadas


con ungüento de besos. Avispadas

dicen, las ojeras de los neones

de los bares que me han visto bailar

abrazado a unas sombras de diferente corpus.


Los párpados, ya no dicen de nada,

nada; inertes como las gaviotas

que han perdido el vuelo, el Ser y el adiós,

se abren y cierran, como girasoles, autómatas,


cuando suceden tan indiferentes

los lunes y los martes de la mano

de sus noches, al igual que el paseo

de otro cómplice de robo con las colegialas.

lunes, 4 de octubre de 2010

Poema irregular de otoño


Ahora ya están los pies fríos

como las tardes con ella,

como la vida misma

que me dijeron que iba en serio.


Las gabardinas buscan su lugar

en los cuerpos del otoño,

que se arrebatan a las manos

de otros cuerpos.


Empiezan a lucir media

las piernas hasta los muslos,

las rodillas van abandonando

el dorado veraniego.


Cubren las cabezas con paraguas

ciertas noches, o el suelo

los árboles con hojas

en las madrugadas más largas.


Nacen poemas irregulares

que acotan la realidad,

en la cama de una casa

que ya no sé si es mi hogar.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Pretérito Imperfecto


El pretérito imperfecto en las bocas

que acaban de callar es sólo el zumo

ácido del limón en las papilas,

la sal en los ojos, en las pupilas,

el humo que no deja respirar.

Es el corazón latiendo fuerte en el estómago.

Haces de tripas músculo latente

cuando bombeas lejía en las venas

y la calma tormentosa refrena

el ánimo del presente.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Primer poema en Madrid

Dime qué harán los ojos de las chicas

llorando por los metros, cabalgando

por oscuros y vías. ¿Deberían

biengastar tan mal sus ojos felinos,

grandes y desnudos? ¿No deberían...?

Quizá lloren por sus rotos labios mal pintados.


Regresan a casa en azul de otoño

cuando los cuervos graznan sus hazañas,

cuando el universo vuelve a girar

matutino, inadvertido, aburrido...

¿Puede que sea él el empalagoso

llorón harto de mi primer poema en Madrid?


No puede ser Él, tampoco fui Yo...

Ellas, ellas o quizás también tú.

Lloran, lloráis porque esta triste noche

no han gastado vuestros labios, no han

arrañado vuestros ojos, no habéis

abrazado, desnudado... follado;

miércoles, 1 de septiembre de 2010

La ciudad

La ciudad es el refugio del anonimato,

las caras detrás de las ojeras se reservan

el sustantivo, las arrugas, el calendario;

Los cines y los teatros son el arrebato

de mis ojos de cristal y montura que observan,

por serenos pasos de cebra al lobo estepario.



Los coches rezan el insulto y el abecedario

al parpadeo del semáforo, a la duda

de un peatón (corbata negra y maletín de cuero),

que mira como grita la aurora su rosario,

con la garganta rota, una voz peliaguda;

piensa en el frío de su cartera bajo cero.



La vida vuelve a casa por el largo sendero,

por el camino a su calvario de disimulos

y horarios, por las manillas del reloj que esperan

volver a ser importantes para el usurero

que es el tiempo, cuando noble absuelve con sus bulos

mis dedos tiernos, que por arañarlo se esmeran.