martes, 31 de marzo de 2015
Coño
Renegaré del poema que hable
de bocas y faldas,
de cuellos y vestidos,
de lencería y pintalabios.
Yo quiero hablar del coño,
sin edulcorante ni ornamento.
Quiero desear el Coño.
Tu coño o el coño que deseas,
el coño de tu hermana,
de tu madre, de tu prima.
Un coño y todos los coños.
Quiero aprehender el coño,
saborear el coño,
entrar en el coño
y conocer todos sus secretos.
sábado, 7 de marzo de 2015
Acabar con el poeta
Si hablo de una jauría de perros medio muertos,
estará todo dicho.
Si relato como mi vómito resbala por la porcelana del lavabo,
habré escrito una biografía.
Pero si me dejas pasar la lengua por tus rodillas,
quemaré todos los poemas
porque me llevaré todas tus cicatrices en los labios;
y en las encías,
la sangre de todos los que has asesinado.
Y será hermoso ver como con el paso del tiempo,
se me caen los dientes,
porque eso querrá decir
que no pudiste acabar con el poeta.
jueves, 29 de enero de 2015
Lo atroz y el equilibrio
Los chicos que querían veranos del amor
acabaron viviendo en ciénagas llenas de fango,
soñaban con un puente aéreo a Venus
cuando el camino a casa parpadeaba escrito
en la pantalla de la parada del autobús;
pero el drama, poco a poco, pasó
a ser un paquete perdido en la oficina de Correos,
una caja cerrada en el fondo del armario.
Y ahora que el monstruo ya no duerme
en las entrañas ni te destroza los intestinos,
no amenaza tormenta
cuando empiezan a doler los huesos;
solo es la sensación tras el esfuerzo
de arrastrar la vida hasta la cumbre,
la ausencia de oxígeno en la cima
o lo atroz que resulta el equilibrio.
domingo, 30 de noviembre de 2014
Última madrugada de noviembre
La última madrugada de noviembre
huele a muerte anunciada,
a la sangre de un ajuste de cuentas
corriendo por carreteras secundarias.
La última madrugada de noviembre
cruza por lugares comunes
y llamadas a comisaría.
Te visita como un fantasma
escrito en carne y verso,
entra en tu portal a las seis de la mañana,
te saluda en el trabajo,
firma tu contrato de divorcio.
La última madrugada de noviembre
es un billete de ida
comprado en el último minuto,
un trámite en la oficina de aduanas,
una excursión al matadero
o una cicatriz para el recuerdo.
La última madrugada
suena más como una muerte dulce
que como un tiro en la nuca.
Si hacen oído aún pueden escuchar
cómo se cierra la puerta del tercero,
cómo quedan solo los ecos
y la radiación de fondo.
domingo, 23 de noviembre de 2014
Carencia y precipicio
Voy a vomitar cada palabra
que mi garganta alcance a articular,
cada sílaba que salga de mi bilis
hasta quedar hueco
como el interior de un maniquí
elaborado a partir de carne de ojeras.
Y cuando se me sequen los ojos,
cuando quede solo piedra,
seré unicamente forma erguida
sobre cimientos oxidados,
un insondable espacio de carencia,
naturaleza muerta y precipicio.
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