jueves, 3 de julio de 2014

Pleonasmo



Nadie escapa de Alphaville.

nadie ama a un replicante,

nadie se queda con la chica.

Nadie se magrea en cines,

ni en bibliotecas.

Nadie aplaude al carnicero,

nadie construye puentes de un solo lado.


Nadie se asusta por que escribas

polla en un poema.

Nadie renta un vertedero.

Nadie alquila una suite

con vistas al Sena.

Nadie se folla a tu ex novia

a las seis de la mañana.

Nadie se desquicia en un poema.


Polla, deep throat, lefa.

Nadie te excomulga.

Nadie te da su bendición.

Nadie te dispara a la cabeza.

Con suerte,

te olvidarán en la habitación

de alguna residencia.


El realismo sucio es un pleonasmo.

lunes, 30 de junio de 2014

Ultraviolencia

“…se me ocurre
que es agradable estar vivo y hacer la guerra
y el amor y este poema, y que el mundo
bien merece
otra mirada”

Roger Wolfe.





Seguramente tú estés durmiendo.

Yo leo, escribo

y me tiro de los pelos.

Preparo un gin tonic

que nunca es tan ácido

como una madrugada a solas

o el sabor de un coñito

que se ha propuesto que me olvide de ti

durante treinta minutos.

Voy al patio

y escucho algo de música;

pienso que Ultraviolencia puede ser un buen

título para casi cualquier cosa.

Cuando vuelvo a la cocina

me pregunto si la nevera tiene algo que ofrecerme;

soy una bulímica vomitándolo todo

en este poema.


Pero la noche es tranquila;

estoy lejos de los semáforos y del bullicio.

Ya es verano,

pienso en tu piel salada por el mar,

en volver a escribir poemas;

en que, pese a todo,

el mundo bien merece otra mirada.

La noche es tranquila,

nada me impide abrir el balcón

de par en par,

disfrutar de la última madrugada de junio;

dormir, sin pensar demasiado,

antes de que sean las seis de la mañana.

Pienso que Ultraviolencia puede ser un buen

título para casi cualquier cosa,

pero el mundo no es solo un escenario dispuesto

para que nos saquemos las tripas los unos a los otros.

lunes, 23 de junio de 2014

Delincuentes comunes



No tengo ni página en blanco,

ni genoma.

No tengo más que ley seca

en los labios:

abiertos, como la tierra

del desierto de Atacama,

el despacho de aduanas

o el depósito de cadáveres.

No tengo ni pasaporte,

ni huella dactilar,

ni análisis de orina.

No tengo ni firma,

ni prótesis con números de serie,

ni GPSs por carreteras perdidas.

No tengo dramas,

ni alquimias,

ni manos que conviertan

lo que toco en petróleo.

No tengo collar, ni dueño.

No hay brújula,

ni destino,

ni frontera.

Somos ejecutados en los patios

de las cárceles

como delincuentes comunes;

perros de caza heridos,

colgados de los árboles;

reentradas fallidas

en la atmósfera.

Barcos a la deriva.

Somos camas de hospital

con las sábanas recién cambiadas.

La flecha que acaba

en el cráneo

y no en la manzana.

domingo, 11 de mayo de 2014

Vino



El vino no espesa la sangre,

como lo hace el cristal

o la brea de un sueño de infancia

que trepa por tus piernas,

y te entra por los ojos

a veinticuatro fotogramas por segundo.

No hace del glóbulo una masa informe

de nostalgia y olvido,

de símbolo y traición.

No enjuicia mantel, lienzo y telón

con la firma del apóstata,

ni declara a Sócrates culpable.

El vino es un labio superior

cayendo por las comisuras,

tiñéndose la barba de colores primarios,

del fuego con el que Nerón

incendiaba las ciudades,

avivando la carne antes de las cenizas.



Si una sola gota fluyese por las venas

haría de los hombres, dioses.

sábado, 26 de abril de 2014

Lo otro, yo mismo inconcluso



Dejar las habitaciones vacías,

los platos sucios y las copas rotas,

la caída de los cuerpos en suspenso.

Fundir la pregunta con el negro,

lo otro con sus cenizas,

el corazón del uranio con los cigotos.

Sentir el pulso del tendido eléctrico,

la garganta llena de raíces,

el deseo de la mariée desnudada.

Saborear las estatuas de coltán,

el vientre del cinematógrafo

el diseño inteligente de las palabras.

Volver al vientre de las selvas,

a exhumar el mito de sus entrañas,

al imperio del revólver y la musa.

Sucumbir por fin a la condición de lo real,

a la naturaleza de la palabra-imagen,

a todo aquello que me es propio.



Y a su otro.