jueves, 21 de marzo de 2013

El Fango y la Manzana

Para M.


Quisiera pensar que tu tormento 

es un fiel y amargo reflejo del mío, 

que aquel llanto suena por aquello 

de lo que yo ya me olvide de llorar, 

que la inocente voz que se quiebra 

al otro lado del teléfono 

sólo es el sinónimo de mi odio 

a los carteros. 

Porque esas pastillas 

deberían recorrer antes mi esófago 

que las rutas de tu desconsuelo. 

Y es que estoy seguro de que la pureza 

no debería permanecer 

tanto tiempo en el fango, 

al igual que las manzanas 

nunca deberían pudrirse.

sábado, 16 de marzo de 2013

Pregúntame dónde quiero ir



Sácame de la cama. 

Motívame. Llévame a bailar. 

Gírame la cara 

y niégame los labios. 

Afírmame tres veces antes de que 

vuelvan a cantar los gallos. 

Cierra las piernas, 

pero abre los botones de mis camisas 

y espérame en la ducha, 

que yo mientras 

perfumaré con aromas 

de café y tostadas la cocina. 

Guarda una nota en mi maleta, 

cuenta hasta seis 

y rechaza todos los abecedarios antes construidos. 

Pinta mis paredes. 

Quema todos los libros de mis estanterías 

y todo el celuloide de las filmotecas, 

corta la lengua de todas las voces 

que suenan en mis discos, 

porque ellas son las culpables. 

Reza por mí 

y da otro paso en falso, 

que yo caeré contigo 

en una parada de metro equivocada. 

Enséñame a dormir. 

Y si despierto, 

escápate conmigo. 

Pregúntame dónde quiero ir 

y haz como si no me conocieras 

en la terminal del aeropuerto. 

No vuelvas, 

pero no olvides escribirme un código postal 

en la palma de la mano. 

Dirígeme la mirada 

y apártame las palabras, 

que yo las dispondré 

para cimentar poemas o derrocar dictadores, 

para formar ciudades y monedas. 

Manda todas las que te sobren 

en una postal desordenada, 

que yo con ellas construiré historias. 

Oblígame a leértelas. 

Dime: vuelve a la cama, que es tarde.

sábado, 9 de marzo de 2013

T.R.E.C.

A N. y N., por el impulso para escribirlo.


Cuánto dura la muerte, cuánto se ama la vida 

cuando ese segundo, ese beso inaudito 

en ese bar de mala muerte marca el hito. 

Cuántos semáforos en verde, 

cuántas autopistas vacías, 

cuántos boleros encierra la tristeza, 

cuántos nudos de cereza, 

cuántos desnudos de alegría. 

Cuántas gatas en celo, 

cuántos garitos con chulos de medio pelo 

lucharán por su sonrisa. 

Cuántos precipicios, 

cuántas cornisas acercan los deshielos, 

cuál es el precio a pagar por los veranos, 

cuál es el camino para tocar con los labios 

las bocas que abren las puertas del cielo.

lunes, 25 de febrero de 2013

La Noche y su Regazo



Quiero abrazar la noche 

y dejarme influir por sus mareas, 

para que me acerquen a sus orillas 

o a sus profundidades. 

Quiero abrazarla para sentir el vacío, 

como las madres abrazan 

a sus niños muertos, 

como abraza la soga a los ahorcados, 

como abrazan los púberes 

las almohadas. 

Quiero abrazarla para sentir 

sus labios de vino por mi cuello, 

el tatuaje de sus constelaciones 

por la línea de mi espalda. 

Quiero abrazarla como abraza 

el mar a los bañistas, 

como abrazamos los poetas 

a los amores perdidos.

domingo, 24 de febrero de 2013

El Arte de la Retórica



Me pregunto si te habrá acompañado, 

si habrá cargado con tus maletas 

como yo cargué con ellas por septiembre. 



Me pregunto qué declaraciones de amor, 

entre el ruido de la megafonía, 

os habréis dedicado. 



Me pregunto si habrán caído lágrimas 

de sus mejillas, si, como yo, 

estará pensando en ti en este momento. 



Me pregunto cómo habrán sido esos 

últimos besos que yo nunca tuve, 

a qué sabrán los últimos abrazos. 



Me pregunto cuáles habrán sido 

tus promesas, pero, realmente, 

sé que no quiero contestarme.