martes, 7 de junio de 2016

Millennial I


Estoy realmente cansado

de los cuerpos desconocidos,

de estas máquinas nostálgicas

en las que escribo

que no tengo

ni a quién echar de menos;

de todo ese coltán

repitiéndome una y otra vez:

“escribe, exponte”.

jueves, 2 de junio de 2016

Este poema no tiene título porque no tendrá lápida


Después de un ejercicio de tristeza,

de ver el esperpento en los bares

y en las noches ese rezumar

de polillas y humo;

después de dejar reposar los huesos,

de limpiar las heridas de la carne.

Después de parir el poema,

resbaladizo y ensangrentado,

de traer desde otro mundo

la masa informe de un poema

que no tiene madre ni padre,

ni boca para amamantarse.

Después de amar a través

de todas esas máquinas nostálgicas,

del sexo triste y las fronteras.

Después, se apagarán las luces,

y poco a poco todo irá muriendo;

incluso el poema.

domingo, 17 de abril de 2016

He sido una puta




He vivido en Nueva York,

he sido una puta.

He vivido en Nueva York

y le he comido la polla a Isidro Blasco.

He conocido sus vergüenzas,

sus desgracias.

He lamido su mediocridad,

las venas enormes en su erección.

He sido una puta,

una auténtica puta

por una línea en un currículum

que poco dice de mí.

jueves, 14 de abril de 2016

Otra ciudad iluminada


Después de ti

vinieron algunas amantes,

algunos platos rotos

y tres meses perdidos en Nueva York

en manos de un jefe mediocre.

Y después el jet lag,

la depresión postparto,

el encuentro con un Madrid por duplicado

y el mar revuelto.

Ahora todo ese trauma,

moja unos pies sin raíces,

otra ciudad iluminada.

lunes, 7 de marzo de 2016

Como un explorador



Acabaré colgado por el cuello

en una rama de esas que te sale por la boca;

acabaré –te lo aseguro– con mi carne derramada

entre el follaje que se extiende por tus labios.

Será decisión mía eso de entregarme a los lobos

que se te refugian por las clavículas,

tampoco dudaré en enredarme entre los encajes

de las arañas que ya bajan por tu ombligo.

No me temblará el pulso al saltar desde tus acantilados

para sumergirme en unas profundidades llenas de bestias marinas.

Quiero explorar todos los rincones de tus selvas,

quiero conocer los ciclos de todas tus mareas.

No temeré a hombres, ni a bestias;

si la muerte me sorprende,

al menos el polvo de mis huesos

acabará mezclándose con tus tierras húmedas.