miércoles, 6 de mayo de 2015

El estado de la cuestión



He estado leyendo a poetas que murieron jóvenes

y a otros que aún siguen vivos.

He leído historias sobre cucharas quemadas,

picos de heroína y gente follando totalmente drogada.


Supongo que por toda esa mierda murieron aquellos poetas jóvenes.



El caso es que lo que cuentan los poetas vivos

tampoco parece muy alentador.



lunes, 6 de abril de 2015

Contra el suelo



Mientras que el impacto

me hace romper la luna del coche con el cráneo,

me pregunto cuántos metros hay que recorrer

rozándose contra el asfalto,

hasta que la carne quemada

deje ver los huesos.


Parece que no es fácil recordar

que el final siempre fue inminente

para el conductor temerario.

Primero será la tela de los pantalones

y en cuestión de segundos:

llegará el olor de la carne pasada.


Si hubieses sido tú,

habría belleza en este cuerpo reventado contra el suelo.

Pero estos pulmones aplastados son los míos,

de la misma forma que el reguero de sangre

que se extiende, solo ratifica

que todos los rituales necesitan sacrificios.

martes, 31 de marzo de 2015

Coño



Renegaré del poema que hable

de bocas y faldas,

de cuellos y vestidos,

de lencería y pintalabios.

Yo quiero hablar del coño,

sin edulcorante ni ornamento.

Quiero desear el Coño.

Tu coño o el coño que deseas,

el coño de tu hermana,

de tu madre, de tu prima.

Un coño y todos los coños.

Quiero aprehender el coño,

saborear el coño,

entrar en el coño

y conocer todos sus secretos.

sábado, 7 de marzo de 2015

Acabar con el poeta



Si hablo de una jauría de perros medio muertos,

estará todo dicho.

Si relato como mi vómito resbala por la porcelana del lavabo,

habré escrito una biografía.

Pero si me dejas pasar la lengua por tus rodillas,

quemaré todos los poemas

porque me llevaré todas tus cicatrices en los labios;

y en las encías,

la sangre de todos los que has asesinado.

Y será hermoso ver como con el paso del tiempo,

se me caen los dientes,

porque eso querrá decir

que no pudiste acabar con el poeta.

jueves, 29 de enero de 2015

Lo atroz y el equilibrio



Los chicos que querían veranos del amor

acabaron viviendo en ciénagas llenas de fango,

soñaban con un puente aéreo a Venus

cuando el camino a casa parpadeaba escrito

en la pantalla de la parada del autobús;

pero el drama, poco a poco, pasó

a ser un paquete perdido en la oficina de Correos,

una caja cerrada en el fondo del armario.




Y ahora que el monstruo ya no duerme

en las entrañas ni te destroza los intestinos,

no amenaza tormenta

cuando empiezan a doler los huesos;

solo es la sensación tras el esfuerzo

de arrastrar la vida hasta la cumbre,

la ausencia de oxígeno en la cima

o lo atroz que resulta el equilibrio.