viernes, 16 de septiembre de 2011

La puerta abierta



Dormiré con la cabeza sobre tu tripa 

para curarnos las heridas, 

y te regalaré calles de Madrid, 

cafés y cajitas de lata, 

y esperando que vuelvas, 

pequeña gata, 

te dejaré la puerta abierta.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Una luz


Sé que llegará el día en que ya nunca
volveré a contemplar
tu mirada curiosa y asombrada.
(Ángel González)




En los pasos de cebra 

me robas tus maletas 

y con ellas también te llevas los veranos, 

me llenas los bolsillo de hojas secas, 

la boca de otoños 

que esperan sus tormentas. 

Semáforos ámbar, 

carteles verdes de grandes almacenes 

y una mano alzada 

nos quitan de los brazos 

noches bañadas de cerveza 

y el hacernos daño con los labios. 

Dormiremos solos con septiembre 

embalsamados con cortinas rojas, 

la ventana de mi cocina 

no será una luz a ti debida, 

te pensaré bajo la ducha 

de un calentador que no funciona.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Billete de ida



Compraré el primer billete de ida, 

tomaré el primer tren que desemboque 

en el mar de cada ático 

entre redobles de tambor. 

Escribiré en las estaciones de salida, 

con los dedos en la arena húmeda 

todo el salitre que nos queda por amar, 

y cuando regrese, pintaré 

mis paredes con un olor que no se olvide. 

Te esperaré en el andén 

bajo septiembre, 

con los ojos encendidos 

y la lluvia por sombrero. 

Te buscaré en mis bolsillos 

releyendo que ya llegas 

hasta que se me caigan los ojos 

rodando por tus sábanas.

domingo, 21 de agosto de 2011

Cántico de sangres secas



Cada verso es un agridulce 

y busco tu miel en otra boca, 

las hormigas se ahogan en los pintalabios, 

tus uñas rojas se clavan 

en los bailes de mis pestañas, 

haces que tus ojos rompan la escala de colores 

y salados sean mar cuando fueron 

clorofilas que invadían los bosques. 

Llenabas mis cajones, volcabas mi estómago 

y las lunas eran llenas en nuestras playas, 

ropa arrugada, retortijones 

y menguantes es lo que pones en las bandejas 

llenas de mendigos de manos negras 

y dedos heridos. 

Lo que queda en nuestras tejas 

son reclamos de otros gatos 

dispuestos a lamer las cicatrices, 

otras gatas que siempre quisieron 

ser gatas.

jueves, 18 de agosto de 2011

Sonata de amor en un museo



La música viaja en barcos hundidos, 

vive con el eco de los museos donde duermen 

hombres de hojalata y preciosos metales volubles. 

Tú caminas y ríes iluminando todo 

con tu cuello y tus clavículas, curioseas 

cada cuadro, cada obra en movimiento, 

balanceándote sobre una marea serena y silenciosa. 

Recorres con tu mirada verde 

el espacio hueco de un edificio que huele a mar 

y tus sandalias escriben una partida de ajedrez 

pisando casillas de colores imposibles. 

Rodeada de creación respiras la fuerza y el motivo, 

la pequeña cicatriz en tus rodillas es una firma, 

una rúbrica que le pone nombre 

al hermoso poder del arte.