viernes, 24 de febrero de 2012

Entre tantas palabras



Entre tantas 

palabras yo tuve 

que elegir 

precisamente

estas.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Caverna



No será la luna colgada del Olimpo 

la que dé fuego al juego de sombras 

que decoran, como pinturas de sangre, 

la caverna esclavizada de los ojos. 

No llegarán las manos a moldear 

el jugo vivo de las Formas. 

Sino que de cara a una pared enmudecida, 

serán los mismos platos rotos los que caigan, 

dejando el eco distorsionado de lo sensible 

hecho añicos, a nuestras espaldas. 

Apenas por los recovecos de una puerta, 

como en la intuición de unos párpados cosidos, 

entrará tenue una luz 

traída desde Delfos por Apolo.

viernes, 3 de febrero de 2012

Cuaresma



No hay peor cuaresma 

que la del gélido rojo de los semáforos 

que juegan a pares o nones por la madrugada, 

ninguna peor que la que atraviesa 

los cimientos de las ciudades por los sumideros, 

que la de la impotencia de los andenes desolados. 



No hay peor cuaresma 

que la de la frialdad de las sábanas frías, 

la de la cal en unos labios desollados, 

ninguna como la de la sequía 

de los árboles desvestidos, huérfanos de la piel 

que les dan las fiestas de la primavera. 



No hay peor cuaresma 

que la de la terrible ausencia de la carne, 

que la de la bofetada del deseo descrita en cada carta, 

ninguna como los cuatrocientos kilómetros, 

como cuatrocientos golpes 

que me separan del mar antes de los carnavales.

viernes, 20 de enero de 2012

Todo lo imperecedero es mera alegoría


Todo lo imperecedero es mera alegoría.
Y los poetas mienten demasiado.
F. Nietzsche


Cae sobre el suelo de enero 

el manto espeso 

de aquel que miró 

las arrugas de la belleza 

y comprendió 

que el tiempo 

hace de lo bello, 

lo sublime.

martes, 3 de enero de 2012

Hipotética autobiografía póstuma (escrita en vida)



Conozco de la sangre derramada 

el color del vino en los manteles 

y sé que la muerte es el último verso 

que firman todos los poetas 

-quizá, prefiera pensar que el resto 

de los hombres la escriba en prosa- 

Al pensar en ríos, se me viene a la cabeza 

aquel río de constante fluir 

nombrado por Heráclito, que sin duda, 

desemboca en el Mediterráneo 

a la sombra de los naranjos, 

o quizá, algo más al sur, rozando los recuerdos. 

Si me tengo que quedar con una sola palabra, 

diría ‘Verdad’ y no miento si afirmo 

que la prefiero setenta veces siete 

si esta escrita en griego antiguo. 

A la hora de elegir un dios, 

rezaría sin dudar al de Spinoza 

y a su infinito mapa de Aquel 

que es todas Sus estrellas 

como dijo Borges -aunque quizá 

este tampoco me sería un mal dios- 

Si nacionalidad me pidieran, 

juraría la bandera roja 

de las sábanas que cercan 

los contornos de tu cuerpo, 

sabiendo a ciencia cierta 

que son tierra de nadie.