lunes, 5 de abril de 2010

Hoteles, aviones, desiertos, manchas...


Hoteles, aviones como finitos
Puntos en un cielo de terracota.
Desierto, ventisca, nubes que arden
Y rompen el tiempo con las estelas:
Rubricas acentuando tinta azul
Como postulados de mis escritos.

La memoria es el brillo y el color:
Tu teoría de  nimbos figurados
Creativiza un universo de blancos
Y negros. La niebla empaña canciones
Donde el mar se esconde de las arenas.
Los días no se olvidan los sonidos
De la voz que amo, la reminiscencia
En mi mente aún es mucho más fuerte
Cuando la distancia no habla de ti.

Ahora que vuelvo a pisar las manchas
Áridas de mi camisa, observo
Lo que por segundos, quise olvidar
Hace meses. Me juzgan fijamente
Rústicos ojos rancios de provincias
Que mi alma poeta cegó hace tiempo.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Ni despacio, ni deprisa




Vestidos de negro, pueblan aceras
Y  avenidas, con entrañas vacías,
Almas hojalata, venas de mercurio…
Persiguen, como el agua en las peceras,
La bravura, el hedor de las bahías,
Gritos marineros, malos augurios…

Bien trajeados, con cota de malla,
Maletines de cementos armados,
Cejas cabizbajas y ojos en blanco.
Lentos, como sí sangre de metralla
Fluyese por cauces atormentados,
Dejan, ya al corazón tullido, manco.
Colocan en su solapa medallas
De no haber ganado nada a los dados
Del amor, de esclavos ser de los bancos.

Mueren viejos, con nietos y familias,
Grandes casas y jugosas herencias.
Sin saber del rocanrol o la risa,
No dan cuenta entre sus fobias y filias,
Que no han tenido la santa decencia
De vivir ni despacio, ni deprisa.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Pequeño intento de primavera.



Hacer y deshacer una y otra vez las maletas. 
Sazonar la tristura con tercas primaveras

Tiernas, de corazón, de cemento de violetas,
Preparar mis pies, volver a pisar las aceras.

domingo, 21 de febrero de 2010

Mortales, los hombres.



Bajo un cielo encalado, agonizan
Los años del deshielo y la pasión,
La piel arrugada de Dorian Gray
Se mira en un espejo de papeles mojados,
Entre la lluvia sucia de los charcos
Y el contaminado rocío de la ciudad.

La Verdad, acechando entre las ruinas
Del destino, nos muestra la ambición en la hoguera,
El talento penado por Caronte
A remar como esclavo en sus galeras.
Mortales, los hombres que sueñan con desplazar
Con los ojos la guadaña de la negra dama,
Que desafían con versos la huella del tiempo
Que esperan y que aspiran al honor y la fama.
Mortales, los hombres que buscan la eternidad.

La Piedad, de rostro eterno, los mira
Con la implacable ley de los segundos
Escrita en la erosión del manto que la
Cubre. Los gatos más sabios conocen
La tristeza de la noche cuando el sol despunta,
Cuando las familias en sus quehaceres, duermen.

martes, 16 de febrero de 2010

Dos poemas sobre el tiempo, la rutina cíclica, el futuro, la nostalgia y el quehacer

Siempre hablando de minutos:
Hace tanto de, falta tanto para…
Siempre a caballo entre ayer y mañana,
Entre la cuerda floja del pasado,
La jaula con leones del futuro,
O las estampidas de migrañas del recuerdo.
Siempre de salto en salto, indecisos
para volver a ser lo ya que somos
O de inventar quinielas para ser.
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Los Viernes acaba el mundo,
Sábado: veinticuatro horas para otro Domingo.
Tienes certeza del Lunes apocalíptico,
Ríe el Martes cuando cavilas Sábados,
Miércoles como triviales puntos de inflexión.
Mañana pensarás el Viernes, Jueves.
Días; inconscientes del calendario,
Cíclicos en las semanas, enfermos crónicos
Del “seré feliz mañana.”